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De marca o no?

Anteriormente hice notar la importancia de no crear resistencia bacteriana para lograr la curación en una infección. Ahora intentaré explicar con qué se muere mejor una bacteria, si con Pentrexyl (R) o con ampicilina.

Supongamos que vamos caminando en la calle, y de repente nos da sed. Qué tomamos? Agua o Bonafont? Agua o Ciel? Creo que no importa mientras sea agua, no? Claro, habrá quien diga que una sabe mas rica, o que otra se siente mas ligera, o cualquier otra variante; pero finalmente lo que bebemos es agua, que ha sido aprobada para consumo humano porque cumple con ciertos requisitos mínimos que solicita la Secretaría de Salud.

Bien, de igual forma sucede con los medicamentos.

Puede ser que para curar esa infección de garganta yo tome Pentrexyl (lo menciono por ser un medicamento universalmente conocido) y un Tempra para bajar la fiebre (otro universal). Aunque puede ser que mi médico se haya atrevido a recetarme una ampicilina y un paracetamol. ¿Por qué se atreve a indicarme medicamento genérico si es de mala calidad, o si se necesita más dosis porque viene diluido? Bueno, porque su médico está BIEN INFORMADO.  El sabe dos cosas básicamente:

La primera, que por ley debe prescribir el medicamento genérico y no el de patente, como se venía haciendo tradicionalmente. Al hacer esto, se le da al paciente la libertad de elegir si compra el genérico o alguna marca de su preferencia. Caso contrario, si le indicamos una marca en específico, se interpreta como que estamos induciendo a un paciente a comprar dicha marca que, dicho sea de paso, puede ser hasta 8 veces más cara que el genérico o su competencia.

La segunda cosa es que su médico seguramente sabe que para que un genérico entre al mercado debe pasar pruebas de bioequivalencia. Esto significa que se comprueba mediante exámenes químicos que el medicamento contenga lo que manifiesta en la caja o etiqueta. Por ley, una caja de, por ejemplo, Naproxeno de 500 mg deberá contener eso en cada tableta o cápsula, con un margen de error de 10%, es decir, de 450 a 550 miligramos por dosis. En caso de que su contenido salga de ese rango, se considera un fármaco sub-estándar, y no puede ser vendido. También puede haber casos en que contenga alguna sustancia diferente al fármaco. En este caso, el fármaco es “pirata”, o como se le llama en inglés, counterfeit. En ese caso, tampoco deberá venderse, ya que en la gran mayoría de los casos, no se conoce la sustancia que contiene. En países como Nigeria, India y China, se han encontrado supuestos fármacos que contienen talco, arcilla, u otras cosas. Como es de suponerse, estas sustancias no sólo no curan a la persona sino que puede también causar daño.

Así que cuando alguien le hable de medicamentos “pareciditos”, como dijo alguien en una entrevista en la radio, seguramente estará demostrando que tiene algún acuerdo o beneficio al desprestigiarlos, o simplemente que ignora acerca del tema.

Como simpre, quedo a sus órdenes para dudas o comentarios  en contacto@drdorval.com.mx

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